El verano en que mi madre tuvo los ojos verdes

Autor: Tatiana Tibuleac

Editorial: Impedimenta

Fecha de publicación: 05/2019

Nº de páginas: 256

ISBN: 9788417553036

Aleksy aún recuerda el último verano que pasó con su madre. Han transcurrido muchos años desde entonces, pero, cuando su psiquiatra le recomienda revivir esa época como posible remedio al bloqueo artístico que está sufriendo como pintor, Aleksy no tarda en sumergirse en su memoria y vuelve a verse sacudido por las emociones que lo asediaron cuando llegaron a aquel pueblecito vacacional francés: el rencor, la tristeza, la rabia.

Plena de emoción y crudeza, TatianaŢîbuleac muestra una intensísima fuerza narrativa en este brutal testimonio que conjuga el resentimiento, la impotencia y la fragilidad de las relaciones maternofiliales.

Empecé a leer este libro cuando comenzaba la crisis por el coronavirus en Madrid, ciudad en la que vivo, y se empezaba a vislumbrar en lo que podía llegar a convertirse todo esto. No he leído este libro en el mejor momento, no tenía la cabeza centrada y me costaba concentrarme en cualquier cosa. Quizás demasiadas metáforas para unas neuronas embotadas. Una pena porque el libro prometía mucho.

El comienzo de la novela es un poco bestia y al menos a mí me hizo posicionarme al lado de esa madre que parece ser que tantos defectos tiene para su hijo.

Poco a poco, a través de lo que nos cuenta Alesky ya que la historia está contada en primera persona, tenemos que conocer y entender al resto de personajes del libro, ¿ qué ha ocurrido para que madre e hijo tengan esa relación?, ¿quién lleva razón?, ¿es que alguno la lleva totalmente?…

La historia que nos cuentan en este libro es la relación difícil que existe entre un hijo y su madre, incluso con sentimientos de odio y menosprecio, para acabar, como casi todo en la vida, mutando hacía otros sentimientos, más calmados, más serenos, más empáticos.

Recomiendo su lectura, pero una lectura calmada, de esas de leer con una infusión o un café bien caliente. El libro se lo merece. Es una pena que haya llegado a mis manos en un momento tan complicado.

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